LENGUAJE ORAL

Este blog ha sido diseñado con la finalidad de conocer y estimular la utilizacion del lenguaje oral, en el contexto social en general.


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lunes, 18 de julio de 2011

Mision

Brindar e impartir un servicio amplio de información complementaria que cubra con las necesidades, intereses e inquietudes de todos los actores que intervienen en el proceso de Enseñanza –Aprendizaje.

Publicado por Jocelyn en 13:09
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Que es el Lenguaje Oral

Entendemos por lenguaje la capacidad que tienen los hombres para expresar su pensamiento y comunicarse por medio de un sistema de signos vocales y ocasionalmente gráficos.

Luria afirma que el elemento fundamental del lenguaje es la palabra y la función más importante del lenguaje es la comunicación, es decir, el intercambio de informaciones. Aunque este no es el único sistema de comunicación puesto que también empleamos otros: la mímica, las posturas…. pero es el lenguaje oral el que ocupa un lugar predominante.

· La función de representación es la sustitución del objeto por la palabra. Es el rasgo distintivo que diferencia el lenguaje del ser humano del lenguaje de los animales.

· La función de organizar sus acciones por medio de la palabra.

1. En primer lugar el lenguaje del adulto y sobre todo sus características: tono, intensidad, ritmo… desencadena y pone fin a las acciones del niño. Es la madre/padre el que orienta la acción.

2. Una segunda fase (en torno a los 3 años) en la que las acciones del niño ya no precisan de la dirección del adulto es el mismo niño el que se regula, habla para sí, como pensando en voz alta, sirviéndose de la palabra no para comunicar, sino para acompañar y reforzar la acción.

3. En el último periodo la acción motriz se vuelve autónoma y el lenguaje se interioriza.

El lenguaje actúa como factor regulador y estructurador de la personalidad y del comportamiento social.

Cuando el niño tiene cierto dominio del lenguaje es capaz de comportarse y expresarse de forma diferente en diferentes momentos y lo hace porque asume las normas de conducta social y los hábitos que no se adquieren por costumbre ni por lógica sino a través de la repetición verbal de las consignas.

El lenguaje oral constituye un medio de identificación a un grupo social. El idioma y sus distintas variantes (acento, giros típicos, expresiones, vocabulario….) representan un elemento importante de identificación del individuo a un grupo social.

Otras funciones: instrumental, relato, poética….


Caracteriticas del Lenguaje Oral

Características del lenguaje oral

· Expresividad.

La expresión oral es espontánea y natural y está llena de matices afectivos que dependen del tono que empleamos y de los gestos; por eso tiene gran capacidad expresiva.

· Vocabulario.

Se utiliza un vocabulario sencillo y limitado y normalmente está lleno de incorrecciones como frases hechas (muletillas) y repeticiones.

O sea, entonces, no...

· Hablar correctamente.

· Hablar despacio y con un tono normal.

· Vocalizar bien.

· Evitar muletillas.

· Llamar a las cosas por su nombre evitando abusar de "cosa", "cacharro", "chisme"...

· Evitar palabras como "tío", "guay, "chachi"...

· Utilizar los gestos correctos sin exagerar.


Desarrollo del Lenguaje Oral

El medio fundamental de la comunicación humana es el lenguaje oral, la voz y el habla, que le permiten al individuo expresar y comprender ideas, pensamientos, sentimientos, conocimientos y actividades. El lenguaje hablado se da como resultado de un proceso de imitación y maduración a través de la riqueza de estímulos que existen en el ambiente.

La adquisición del lenguaje oral se concibe como el desarrollo de la capacidad de comunicarse verbal y Iingüísticamente por medio de la conversación en una situación determinada y respecto a determinado contexto y espacio temporal. Por lo tanto, al efectuarse un balance, de una serie de producciones es esencial hacer intervenir el contexto lingüístico y extralingüístico del intercambio verbal, del tema de conversación, las actitudes y motivaciones de los participantes, al igual que las informaciones sobre la organización formal de los enunciados y las palabras que lo componen.

En su sentido más amplio, el lenguaje oral puede describirse como la capacidad de comprender y usar símbolos verbales como forma de comunicación, o bien se puede definir como un sistema estructurado de símbolos que cataloga los objetos, las relaciones y los hechos en el marco de una cultura. Al ser el lenguaje más específico de la comunicación, se afirma que es un código que entiende todo aquel que pertenece a una comunidad lingüística.

Puyuelo, M. (1998), define el lenguaje como una conducta comunicativa, una característica específicamente humana que desempeña importantes funciones a nivel cognitivo, social y de comunicación; que permite al hombre hacer explicitas las intenciones, estabilizarlas, convertirlas en regulaciones muy complejas de acción humana y acceder a un plano positivo de autorregulación cognitiva y comportamental, al que no es posible llegar sin el lenguaje.

Partiendo de lo anterior, es que importantes autores se han abocado a la tarea de ahondar en el desarrollo del lenguaje oral, permitiendo de esta manera que diferentes sociedades tomen conciencia de su importancia como un instrumento por excelencia, utilizado por el hombre para establecer comunicación con sus semejantes.


Desarrollo del Lenguaje Oral en los niños

El lenguaje oral es parte de un complejo sistema comunicativo que se desarrolla entre los humanos. Los estudiosos han llamado al desarrollo del lenguaje en el niño (a) “desarrollo de la competencia comunicativa”. Este proceso comienza ya desde las primeras semanas de un bebé recién nacido, al mirar rostros, sonrisas y otros gestos y al escuchar las interpretaciones lingüísticas dadas por el adulto.

Estas verbalizaciones son de extrema importancia para crear un desarrollo posterior. Durante el proceso de desarrollo lingüístico evolucionan diferentes capacidades comunicativas como son la intencionalidad, la intersubjetividad, es decir, transmitir y compartir un estado mental; la reciprocidad, que es participar en un protodiálogo (el niño llora, la madre responde tomándolo en brazos, acariciándolo, hablándole) para culminar en las llamadas rutinas interactivas donde el adulto y niño (a) participan en juegos de dar y tomar insertando vocalizaciones. Se observa como el lenguaje oral parte de una dimensión social y atraviesa por un continuo proceso de refinamiento.

El primer año de vida resulta crucial en el aprendizaje del lenguaje. A lo largo de este periodo, el bebé afina, gracias a su experiencia creciente, toda una serie de capacidades de base que le permiten interactuar intencionalmente a un nivel preverbal con el adulto.

Generalmente se considera que el (la) niño (a) empieza a hablar hacia los 12 meses, cuando produce sus primeras palabras. Empero, la comunicación en el sentido más amplio de la palabra, parafraseando a Rondal, J. (2003), empieza mucho antes, ya que desde el mismo momento de su nacimiento el bebé tiene la capacidad de comunicarse, de percibir los estímulos auditivos, de llorar, gemir y por último, producir sonidos que tienen valor de comunicación y que equivalen a manifestaciones de sus deseos, expectativas y sensaciones; pasa, por tanto, de una forma global de expresión y de comunicación (en la que participa todo el cuerpo), a una forma diferenciada que recurre a la actividad vocal, sobre un fondo de expresión y comunicación gestual que implican el inicio de comprensión verbal.

A lo largo de los 15 primeros meses de la vida del bebé tiene lugar una importante evolución de la actividad vocal y perceptiva. A nivel productivo, el fenómeno es comparable con lo que ocurre a nivel receptivo, el niño pasa del estado de balbuceo indiferenciado a la emisión exclusiva de fonemas pertenecientes a la lengua materna. Hacia los 6 u 8 meses de edad, el niño empieza a tener un cierto control de la fonación y, de manera bastante clara, también a nivel de la prosodia.

El aprendizaje del lenguaje oral en el niño no se produce de forma aislada sino que existe una relación entre el contenido, la forma y el uso del lenguaje. Cuando el niño aprende el lenguaje necesita conocer a las personas, objetos y eventos, así como las relaciones que se dan entre ellos, ya que para dar cuenta del contenido del lenguaje precisa de aprender a reconocer los diferentes contextos para múltiples propósitos.

En general los especialistas del lenguaje, salvo excepciones, es posible que un niño (a) hable bien hacia los tres años de edad. Para que se produzca esta situación han de darse varias condiciones: normalidad de los órganos lingüísticos, tanto receptivo (capacidad auditiva o visual y cortical), como productivos (capacidad de ideación y capacidad articulatoria). También la exposición del (de la) niño (a) a un contexto socializador y lingüístico adecuado, así como el desarrollo de un entorno comunicativo que suponga un continuo estímulo de los adultos hacia el niño generando las respuestas adecuadas.

Dadas estas condiciones, el proceso de desarrollo del lenguaje transcurre por etapas que comienzan por un desarrollo prelingüístico, que requiere de:

- Experiencia que en cierto modo posea un sentido para el niño o la niña.

- Las facultades de atención (capacidad de centrar la información para que resulte más relevante para un determinado objetivo).

- Percepción: (convierte datos captados por los sentidos en representaciones abstractas).

- Memoria: almacena las representaciones mentales de los objetos y sucesos percibidos para un posterior uso.

- Mecanismos internos propios del niño.
- Experiencia interactiva para desarrollarse.

Todas estas condiciones hacen posible que se procesen los datos sensoriales a través de los cuales se van integrando los elementos del código lingüístico. requisitos para la comprensión del lenguaje.

Además, para que el proceso de adquisición del lenguaje oral se desarrolle adecuadamente, debe haber una buena disponibilidad para la comunicación tanto física como psicológica entre el niño y las personas que interactúan con él, por ello el lenguaje que sirve de modelo al niño debe cumplir por lo menos con dos condiciones:

Debe constar de una amplia gama de frases gramaticales correctas.
Darse a nivel expresivo, iniciando intercambios conversacionales, y a nivel receptivo, respondiendo adecuadamente a las emisiones hechas por el (la) niño (a).

Es importante recordar siempre que el desarrollo del lenguaje en el (la) niño(a) puede darse con diferentes ritmos de evolución. No todos los (las) niños (as) empiezan a la misma edad ni coinciden en el momento de finalizar el proceso, pero dentro de esta variedad, hay unos márgenes dentro de los cuales se habla de “normalidad”.

Se analizan algunos conceptos relevantes para la adquisición del lenguaje oral:

- El niño (a) requiere ayuda para interactuar con los adultos.

- Lo adquiere utilizándolo (no en carácter de espectador o de receptor pasivo).

- Estar expuesto “al flujo del lenguaje” no es tan importante como usarlo mientras se hace algo.

- Aprender una lengua es similar a “como hacer cosas con palabra”.

- Así el niño aprende, qué, cómo, dónde, a quién, bajo qué circunstancia debe manejar el lenguaje.

- A través de “dos hilos” adquiere los “usos” de su lengua nativa, uno exterior: el formato (situaciones pautadas que permiten al adulto y al niño cooperar pera seguir adelante en el lenguaje), y uno interior; la negociación (por su intermedio, el intento comunicativo se va transformando sucesivamente). Al intentar usar el lenguaje para lograr sus fines están negociando procedimientos y significados, y al aprender a hacer eso, aprenden los caminos de la cultura y del lenguaje.

El lenguaje, por tanto se convierte en el medio de interpretar y regular la cultura. La interpretación y la negociación comienzan en el momento en que el niño entra en la escena humana: es durante ese periodo que se realiza la adquisición del lenguaje oral.


La principal herramienta que tiene el bebé para lograr sus fines, es otro ser humano familiar; una respuesta social negativa a sus iniciativas resultaría perjudicial.


Diferencias entrer lenguaje oral y lenguaje escrito

por Rufina Pearson

Referencia: Sally Shaywitz, Overcaming Dislexia, 2000

Los estudiosos en lingüística como Noam Chomsky y Steven Pinker ha argumentado en forma convincente que el lenguaje oral es innato e instintivo. Es decir, el lenguaje no necesita ser enseñado. Lo único necesario es exponer al ser humano a adulto hablantes en su lengua materna. El cerebro humano está preparado genéticamente para activar el módulo fonológico que automáticamente une los fonemas escuchados en palabras. Por ello el lenguaje oral, al desarrollarse a un nivel subconsciente, no requiere esfuerzo. Esta característica es inherente al ser humano, y es lo que lo diferencia de los animales. Si un bebé está sano y es expuesto a un entorno hablante, es casi imposible para él no percibir el lenguaje, es decir, no aprender a hablar. Los niños que presentan dificultades en el lenguaje oral, tienen una dificultad específica del lenguaje.

El lenguaje escrito, a diferencia del lenguaje oral, no es natural sino arbitrario, requiere de la enseñanza (de la intervención de otro ser humano) y no sólo de la exposición a un entorno lectoescrito, y no se encuentra determinado genéticamente en el cerebro. El cerebro posee módulos aptos para aprender a leer y escribir el lenguaje oral, pero necesita de la intervención humana para activarlos a través de la enseñanza explícita y luego de práctica del circuito cerebral para su automatización. Es decir, necesita aprender en forma consciente cómo funciona el sistema, lo cual demanda una importante carga cognitiva y requiere de esfuerzo. Con la práctica, el cerebro es capaz de automatizar el proceso de lectoescritura y llevarlo a un nivel subconsciente.

Para aprender a leer, la persona necesita convertir las letras de una página en un código lingüístico. Sin embargo, las letras no tienen la connotación lingüística que poseen los sonidos del habla y que son captados por el cerebro. Al menos que el futuro lector pueda convertir las letras en el código fonético, estas letras sólo significarán un montón de rayas y círculos sin sentido. Una vez que esta relación de correspondencia grafema-fonema es comprendida, el niño ha captado el principio alfabético.

El primer descubrimiento que un niño realiza en su camino hacia la comprensión del principio alfabético es la comprensión de que las palabras tienen partes o sonidos. Este descubrimiento se llama conciencia fonológica, y es el primer paso para que el niño inicie el camino hacia el dominio de la lectoescritura. Este descubrimiento no es natural al niño sino que debe ser incentivado. Una vez que lo logra, el niño cuenta con los recursos suficientes para unir los fonemas a las letras, las cuales dejarán de presentarse como “sin sentido”. Las letras pasarán a representar ese lenguaje oral que ya dominan en su totalidad. Una vez asociadas con el lenguaje oral, las palabras escritas serán fácilmente aceptadas por el circuito neuronal ya instalado para procesar el lenguaje hablado.

Entonces, resulta imprescindible que el niño desarrolle conciencia fonológica para iniciar el proceso de alfabetización.

Todos los niños deberán pasar por el mismo proceso, incluso los disléxicos. La diferencia estará en el esfuerzo y tiempo que les llevará realizar el proceso.

El niño sin dislexia tardará dos años en automatizar completamente la lectoescritura en español, el proceso le resultará placentero y sin aparente esfuerzo, pero deberá practicar para adquirir destreza. Llegará al segundo grado con una lectura corriente y tendrá conciencia ortográfica.

El niño condislexia tendrá mucha dificultad para automatizar la lectoescritura. En esto consiste su dificultad, en un déficit fonológico que le dificulta captar la segmentación de las palabras habladas en sus fonemas, automatizar las correspondencias grafema-fonema y decodificar las palabras escritas. Si no recibe ayuda apropiada y en forma temprana, llegará al tercer grado con dificultades en la lectura fluída y con una escritura con errores específicos, lo cual derivará en una disortografía. Si recibe la ayuda apropiada encontrará menos dificultad en cuanto que se lo estimulará en las estrategias apropiadas para una mejor automatización. No sólo encontrará menos dificultad sino que atravesará el proceso de aprendizaje con menor frustración, lo cual contribuirá a una mejor autoestima.



Periodos del desarrollo del lenguaje oral en los niños

El lenguaje oral es parte de un complejo sistema comunicativo que se desarrolla entre los humanos. Los estudiosos han llamado al desarrollo del lenguaje en el niño (a) “desarrollo de la competencia comunicativa”. Este proceso comienza ya desde las primeras semanas de un bebé recién nacido, al mirar rostros, sonrisas y otros gestos y al escuchar las interpretaciones lingüísticas dadas por el adulto.

Estas verbalizaciones son de extrema importancia para crear un desarrollo posterior. Durante el proceso de desarrollo lingüístico evolucionan diferentes capacidades comunicativas como son la intencionalidad, la intersubjetividad, es decir, transmitir y compartir un estado mental; la reciprocidad, que es participar en un protodiálogo (el niño llora, la madre responde tomándolo en brazos, acariciándolo, hablándole) para culminar en las llamadas rutinas interactivas donde el adulto y niño (a) participan en juegos de dar y tomar insertando vocalizaciones. Se observa como el lenguaje oral parte de una dimensión social y atraviesa por un continuo proceso de refinamiento.

El primer año de vida resulta crucial en el aprendizaje del lenguaje. A lo largo de este periodo, el bebé afina, gracias a su experiencia creciente, toda una serie de capacidades de base que le permiten interactuar intencionalmente a un nivel preverbal con el adulto.

Generalmente se considera que el (la) niño (a) empieza a hablar hacia los 12 meses, cuando produce sus primeras palabras. Empero, la comunicación en el sentido más amplio de la palabra, parafraseando a Rondal, J. (2003), empieza mucho antes, ya que desde el mismo momento de su nacimiento el bebé tiene la capacidad de comunicarse, de percibir los estímulos auditivos, de llorar, gemir y por último, producir sonidos que tienen valor de comunicación y que equivalen a manifestaciones de sus deseos, expectativas y sensaciones; pasa, por tanto, de una forma global de expresión y de comunicación (en la que participa todo el cuerpo), a una forma diferenciada que recurre a la actividad vocal, sobre un fondo de expresión y comunicación gestual que implican el inicio de comprensión verbal.

A lo largo de los 15 primeros meses de la vida del bebé tiene lugar una importante evolución de la actividad vocal y perceptiva. A nivel productivo, el fenómeno es comparable con lo que ocurre a nivel receptivo, el niño pasa del estado de balbuceo indiferenciado a la emisión exclusiva de fonemas pertenecientes a la lengua materna. Hacia los 6 u 8 meses de edad, el niño empieza a tener un cierto control de la fonación y, de manera bastante clara, también a nivel de la prosodia.

El aprendizaje del lenguaje oral en el niño no se produce de forma aislada sino que existe una relación entre el contenido, la forma y el uso del lenguaje. Cuando el niño aprende el lenguaje necesita conocer a las personas, objetos y eventos, así como las relaciones que se dan entre ellos, ya que para dar cuenta del contenido del lenguaje precisa de aprender a reconocer los diferentes contextos para múltiples propósitos.

En general los especialistas del lenguaje, salvo excepciones, es posible que un niño (a) hable bien hacia los tres años de edad. Para que se produzca esta situación han de darse varias condiciones: normalidad de los órganos lingüísticos, tanto receptivo (capacidad auditiva o visual y cortical), como productivos (capacidad de ideación y capacidad articulatoria). También la exposición del (de la) niño (a) a un contexto socializador y lingüístico adecuado, así como el desarrollo de un entorno comunicativo que suponga un continuo estímulo de los adultos hacia el niño generando las respuestas adecuadas.

Dadas estas condiciones, el proceso de desarrollo del lenguaje transcurre por etapas que comienzan por un desarrollo prelingüístico, que requiere de:

- Experiencia que en cierto modo posea un sentido para el niño o la niña.

- Las facultades de atención (capacidad de centrar la información para que resulte más relevante para un determinado objetivo).

- Percepción: (convierte datos captados por los sentidos en representaciones abstractas).

- Memoria: almacena las representaciones mentales de los objetos y sucesos percibidos para un posterior uso.

- Mecanismos internos propios del niño.
- Experiencia interactiva para desarrollarse.

Todas estas condiciones hacen posible que se procesen los datos sensoriales a través de los cuales se van integrando los elementos del código lingüístico. requisitos para la comprensión del lenguaje.

Además, para que el proceso de adquisición del lenguaje oral se desarrolle adecuadamente, debe haber una buena disponibilidad para la comunicación tanto física como psicológica entre el niño y las personas que interactúan con él, por ello el lenguaje que sirve de modelo al niño debe cumplir por lo menos con dos condiciones:

Debe constar de una amplia gama de frases gramaticales correctas.
Darse a nivel expresivo, iniciando intercambios conversacionales, y a nivel receptivo, respondiendo adecuadamente a las emisiones hechas por el (la) niño (a).

Es importante recordar siempre que el desarrollo del lenguaje en el (la) niño(a) puede darse con diferentes ritmos de evolución. No todos los (las) niños (as) empiezan a la misma edad ni coinciden en el momento de finalizar el proceso, pero dentro de esta variedad, hay unos márgenes dentro de los cuales se habla de “normalidad”.

Se analizan algunos conceptos relevantes para la adquisición del lenguaje oral:

- El niño (a) requiere ayuda para interactuar con los adultos.

- Lo adquiere utilizándolo (no en carácter de espectador o de receptor pasivo).

- Estar expuesto “al flujo del lenguaje” no es tan importante como usarlo mientras se hace algo.

- Aprender una lengua es similar a “como hacer cosas con palabra”.

- Así el niño aprende, qué, cómo, dónde, a quién, bajo qué circunstancia debe manejar el lenguaje.

- A través de “dos hilos” adquiere los “usos” de su lengua nativa, uno exterior: el formato (situaciones pautadas que permiten al adulto y al niño cooperar pera seguir adelante en el lenguaje), y uno interior; la negociación (por su intermedio, el intento comunicativo se va transformando sucesivamente). Al intentar usar el lenguaje para lograr sus fines están negociando procedimientos y significados, y al aprender a hacer eso, aprenden los caminos de la cultura y del lenguaje.

El lenguaje, por tanto se convierte en el medio de interpretar y regular la cultura. La interpretación y la negociación comienzan en el momento en que el niño entra en la escena humana: es durante ese periodo que se realiza la adquisición del lenguaje oral.


La principal herramienta que tiene el bebé para lograr sus fines, es otro ser humano familiar; una respuesta social negativa a sus iniciativas resultaría perjudicial.


ÁREAS DEL PROCESO DE ADQUISICIÓN LINGÜÍSTICA

Es importante enumerar y describir tres grandes aspectos o áreas dentro del proceso de adquisición lingüística, como son el lenguaje receptivo, el lenguaje expresivo y el lenguaje articulado, así como algunos indicadores de cada uno de ellos que permiten conocer el grado de dominio que los (las) niños (as) tienen en esas áreas.

Lenguaje receptivo: Permite comprender el lenguaje y adquirir el significado de las palabras, o sea lo que el niño almacena, y va formando la base para el desarrollo de la semántica en el lenguaje oral.

Son indicadores del lenguaje receptivo:

- Percepción y discriminación auditiva de palabras, frases y oraciones.
- Memoria auditiva.
- Ejecución de órdenes.
- Seguimiento de instrucciones.
- Entiende el significado del lenguaje que escucha y sus respuestas son adecuadas.


El niño presenta dificultades en el lenguaje receptivo cuando se observa dificultad para entender el lenguaje hablado, pudiendo presentar alguna de las siguientes características:

Pregunta constantemente ¿Ah? ¿ Qué?
No logra comprender el significado de oraciones largas.
Le es difícil seguir instrucciones complejas y sencillas
Por lo general imita o sigue conductas de comunicación que presentan sus compañeros de clase.

Lenguaje expresivo: El lenguaje expresivo es el que le permite al niño expresarse por medio de gestos, señas o palabras.

El lenguaje expresivo verbal está determinado por los siguientes indicadores:

- Vocabulario adecuado y preciso.
- Combinación de palabras en frases y oraciones.
- Construcción gramatical de oraciones.
- Ordenamiento lógico y secuencial del mensaje.
- Evita la repetición innecesaria de fonemas, palabras y/o ideas.

Lenguaje articulado: La articulación constituye la última etapa del desarrollo del lenguaje y se considera como la habilidad para emitir sonidos, fusionarlos y producir sílabas, palabras, frases y oraciones que expresan ideas. Así mismo, la articulación se relaciona con el adecuado funcionamiento de los órganos del aparato fonoarticulador.

Algunos indicadores del lenguaje articulado:

- Pronunciación correcta de los fonemas.
- Capacidad articulatoria para unir y enlazar fonemas para formar sílabas y palabras.
- Fusiona los fonemas en palabras, frases u oraciones que expresan ideas.

Como se logra observar el lenguaje se aprende mediante un proceso que no es conciente, se construye de manera natural, fisiológicamente, con la interacción con los sujetos y objetos de su medio.


Formas de enseñar el lenguaje oral a los más pequeños

Existen diferentes métodos para apoyar al niño de Educación Infantil en su desarrollo del lenguaje oral. Pero ¿qué niveles y registros lingüísticos tenemos que desarrollar? :

- Los rituales y fórmulas de cortesía. Pueden desarrollarse en las situaciones normales de la vida cotidiana, pero también podemos hacerlo mediante la dramatización o representación. Podemos elaborar un juego que mimetice escenas como: compra-venta, visitas, conversaciones en familia, o en distintas situaciones sociales.

- La lengua espontánea (diálogos, coloquios). Aquí no es tan importante la corrección lingüística, ya que se habla coloquialmente; en cambio cobra gran importancia la entonación, la expresión de la cara, los gestos de la cara, etc.

Es la forma en que nos expresamos más habitualmente. Es bueno fomentar este lenguaje por medio de juegos. Entre ellos citamos los rincones de clase, mediante los cuales se representan situaciones del mundo adulto.

El rincón de los disfraces permite adoptar diferentes identidades, y, por tanto, diferentes lenguajes. La tienda o representación de la dinámica de la compra-venta, ayudados por materiales que representen la situación. Otros rincones: la casa, la cocina, la peluquería, el castillo, la enfermería…

Las manualidades, en forma de talleres de pintura, carpintería, mecánica, informática permiten construir conceptos y mejorar el lenguaje espontáneo

- La lengua semiespontánea. Aquí nos movemos ya en el terreno de un lenguaje más culto. Se procura el aprendizaje de nuevo vocabulario, conceptos y estructuras.

Actividades: Lectura de láminas con imágenes representativas, que nos permitan sacar provecho de su interpretación. Hay que hacer de ella una correcta lectura mecánica, comprensiva e interpretativa. En primer lugar, tenemos la presentación del grabado. Deberá estar relacionado con las actividades de clase y se presentará, habiendo dejado antes un tiempo para que los niños hagan preguntas.

Después de hará la lectura global por medio de preguntas que induzcan a reconocer el tema principal de la lámina. Esta actividad nos permite evaluar el nivel de competencia y actuación lingüística de los alumnos. Tras esto, pasaremos al análisis descriptivo. En él se verbalizarán nombres y adjetivos. Se tendrán en cuenta los lugares, personas, animales y objetos.

Tras la lectura global, pasaremos al análisis narrativo: aquí pasamos de nombres y adjetivos al uso de los verbos y sus completos, que nos permitirán “contar” la lámina. Nos interesa aquí quién, qué, dónde, cuándo, cómo, por qué, para qué: inventar una historia. A continuación se traspone el grabado a la experiencia personal. Se relaciona lo narrado en la lámina con las propias experiencias personales de los niños.

Otra actividad para el desarrollo de la lengua semiespontánea será la lectura de tiras dibujadas con un mínimo de dos viñetas. En este caso hay que establecer una relación de las imágenes entre sí

Narración de cuentos. Se preferirán los cuentos de hadas, siguiendo a Bettelheim. El cuento ha de complacer a los niños y habrá que crear la atmósfera adecuada según el relato. El narrador debe mirar a los niños y gesticular. El tono de la voz será moderado. Conviene establecer comparaciones positivas entre los personajes y los oyentes. Los cuentos empezarán y finalizarán según las fórmulas rituales. Antes de contarlo debe aprenderse de memoria para no dudar del texto durante el relato. Se deben recitar las fórmulas rimadas o las canciones siempre igual. También puede utilizarse un títere para llevar a cabo la narración o bien utilizar un teatrito de marionetas para el mismo fin. Otro apoyo para la narración del cuento pueden ser las diapositivas o los vídeos.

No hay que olvidar que la lengua es un vehículo para la transmisión de los saberes curriculares: se está aprendiendo la lengua mientras se aprenden otras materias significativas.

- La lengua de aprendizaje o con fines específicos. Implica educar para la comprensión, interiorización y expresión de las ideas.

- Juegos de memoria y movimiento. Entre ellos destacan: los juegos fonéticos, que permiten mejorar la pronunciación. Los trabalenguas y los pequeños poemas resaltan un grupo de fonemas. Los juegos morfosintácticos permiten perfeccionar los aspectos morfológicos y sintácticos de la lengua. Para ello se usan poemas, retahílas, canciones, historias… En los juegos semánticos destaca fundamentalmente el significado. Destacan las adivinanzas, los refranes y los chistes.


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